Brianna C. Whalen K.

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Brianna C. Whalen K.

Mensaje por Brianna C. Whalen el Jue Jun 11, 2009 6:30 pm



"La muerte es el comienzo de la inmortalidad". Maximilien Robespierre


***

Nombre: Brianna Catherine Whalen Kelsey.

Especie: Vampiros [Carnívoros]

Poder:Localización. Es capaz de encontrar a una persona en cualquier lugar en el que esté, sólo necesita conocerle o haber visto una foto suya con anterioridad para poder hallarle. Sin embargo, su poder funciona de manera cien por ciento eficaz solamente con los humanos y los vampiros carnívoros, ya que, a pesar de llevar bastante tiempo tratando de perfeccionar su poder, se le hace imposible obtener una localización exacta de licántropos y vampiros vegetarianos.


Fecha de Nacimiento: Septiembre 28, año 1958.

Fecha de transformación en vampiro: Diciembre 31, año 1978.

Edad: 151 años.

Lugar de origen: Cork, Irlanda.

Lugar de Residencia: Port Angeles, Estados Unidos.

Descripción Física: Imagen

***

Descripción Psíquica


Arrogante. Esa es la palabra que mejor puede describir a Brianna. Y es que a pesar de que su rostro le haga parecer un ángel bondadoso, ella no es de ese tipo de seres. Sabe que es hermosa, lo fue en vida y luego de su conversión su belleza se intensificó y ella ha sabido sacarle provecho. Suele tratar al resto de la gente como si fueran inferiores a ella, pues en su opinión, todos los humanos lo son. Pero, con los demás miembros de su especie, se muestra un poco más compasiva, a menos claro que se tope con aquellos que se hacen llamar “vegetarianos”, pues a este tipo de vampiros los considera una verdadera vergüenza para su especie.

No tolera que existan vampiros tan ridículamente bondadosos como para privarse del placer de la sangre humana y tener que conformarse con los restos de la sangre de cualquier animal. Y, si bien durante los primeros años de su vida eterna, ella optó por este “mecanismo de vida”, un evento desafortunado le hizo cambiar de opinión de manera irreversible. Además, no le ve el sentido de proteger a los humanos, cuando son los mismos humanos los que crean sus propias situaciones de peligro.

No siente cariño por nadie más que ella misma. Así que lo que suceda con el resto del mundo le da realmente igual, siempre y cuando ese “resto” no ponga en peligro sus negocios o su propio bienestar, pues si hay algo que no se pueda esconder de su personalidad es el hecho de que es una chica excesivamente ambiciosa.

***

Ocupación


Estudió, entre otras cosas, Diseño de Modas y es la ocupación que ha elegido desempeñar de manera permanente. Es dueña de la tienda de ropa “W Designs” ubicada en Port Angeles.


***


Familia

-Grady Whalen (padre): Fallecido.
-Líle Kelsey (madre): fallecida.
-Kevin Whalen (hermano): fallecido (asesinado por su hermano Brian).
-Devin Whalen (hermano): fallecido (asesinado por ella misma).
-Brian Whalen: (hermano mellizo): convertido en vampiro la misma noche que ella. Se desconoce su paradero, pero se conoce que es un vampiro vegetariano.
-Aiden Whalen (hermano menor): fallecido.

***

Historia Personal


Nacida en la ciudad de Cork (Irlanda) durante una fresca noche de 1958, Brianna tuvo que compartir su vida, desde el momento de su llegada al mundo, con su hermano mellizo: Brian Whalen quien nació diez minutos antes que ella, adelantándose a descubrir que no serían los únicos chicos de aquella familia pues, Brianna no tenía que conformarse con tener un hermano mellizo sino con ser la cuarta de cinco hermanos, siendo también la única chica entre cuatro varones. Sin embargo, eso no le otorgó el lugar de niña consentida, pues su hermano menor Aiden, resultó ser un niño propenso a las enfermedades ya que no sólo sufría de asma sino que también tenía una afección cardíaca que fue la mayor responsable de que sus padres se dedicaran más a su cuidado que al del resto de sus hijos.

Fue esta situación, la que obligó a su hermano mayor Kevin (el primer hijo de los Whalen), a ser prácticamente el padre de Brianna y Brian, a quien no le gustaba para nada, que su hermano mayor lo tratara como a un hijo, por lo que se rebeló contra él al cumplir once años y decidió no dirigirle nuevamente la palabra a menos que él cambiara su forma de ser. En cambio Brianna estaba encantada con el trato que su hermano mayor le dispensaba y aprendió a respetarlo por sobre todas las cosas y a ayudarle en la crianza de los chicos (exceptuando a Aiden, obviamente), cuando ya cumplía los trece años.

Pero su hermano mayor Devin (el segundo de los hijos Whalen), pareció molesto también con la actitud de Kevin y Brianna, y decidió acusar a su hermana ante sus padres, alegando que era una niña malcriada que no podía respetar a sus mayores y merecía ser reprendida por ello. Logrando, de esta forma, que los padres de la chica determinaran que la rubia debía ser llevada a un colegio de monjas del que sólo pudiera salir los fines de semana. La internaron en un Instituto que a ella le pareció horrible y del que estaba dispuesta a escaparse en cuanto tuviera la primera oportunidad.

Pero su fuga se vio interrumpida, pues las monjas parecían más policías que hermanas de una congregación de religiosas y en todas las oportunidades que Brianna había tenido para escapar, se había topado con la madre superiora, quien luego de darle un sermón interminable, le entregaba una escoba y demás materiales para realizar la limpieza, y le obligaba a dejar radiante, la cocina del Instituto.

Esta situación duró sólo dos años, pues, su hermano Aiden murió, poco tiempo después del decimoquinto cumpleaños de la rubia y sus padres decidieron que era hora de volver a ocuparse de sus hijos, incluida la, ahora, menor del matrimonio Whalen Kelsey, así que la retiraron del internado y la llevaron de vuelta a su hogar.

El regreso oficial a casa se dio entre bienvenidas afectuosas de Kevin (quien ya era todo un hombre de veintiún años de edad) y saludos algo alegres de Brian y Devin, a quienes ella sólo les dirigía la palabra por mera cortesía. No olvidaba y no olvidaría nunca que fue, gracias a este último, que ella tuvo que estar encerrada en el colegio (casi convento) durante dos años. Pero tenía que fingir que lo había perdonado, porque tenía planeado vengarse de él y para eso era necesario que el chico creyera que ella lo quería tanto como a Kevin.

En el caso de Brian, ella decidió hacerle pagar por todo lo malo que él le había hecho a su hermano mayor, cuando él sólo había querido ocuparse de ellos en vista del abandono de sus padres. Y no sentía ni un poco de compasión hacia él por el mero hecho de ser hermanos mellizos, a ella eso le daba igual, es más… si en sus manos hubiera estado, sin dudarlo, habría borrado todo lazo sanguíneo con el muchacho. Pero no podía hacerlo y sabía que tampoco debía, pues si ella lograba que Brian se encariñara lo suficiente con ella, el golpe de la traición iba a dolerle mucho más.

Así que, desde ese momento, decidió adoptar una actitud completamente diferente a la que había tenido hasta el último año. Comenzó a conversar más con sus hermanos y a contarles cosas de su vida, que algunas veces eran inventadas, pues no les tenía la confianza suficiente como para ser tan sincera con ellos. Mientras que con Kevin, todo fue siempre diferente: no le contó de sus planes en contra de sus hermanos, pues sabía que él intentaría convencerla de que olvidara todo y se centrara en su presente y futuro. Pero podía decirse que él era su confesor. Siempre lo había visto como a un padre y eso no iba a cambiar porque sus progenitores hubieran decidido hacerse cargo de ellos, cuando ya no los necesitaban.

Y el tiempo pasó, las horas dieron paso a nuevos días y éstos a meses que se convertirían en años, pero ella aún no había podido vengarse de sus hermanos, pues ninguno había sido capaz de obtener algo que realmente les afectara perder, ni tenido una relación amorosa lo suficientemente seria como para que cuando ella contribuyera con su final, alguno pensara que ya no tenía motivos suficientes como para seguir luchando, o alguna cursilería parecida. En eso se parecían increíblemente a ella: Nunca habían establecido un vínculo realmente fuerte con alguien, porque no tenían ni la más mínima idea de cómo hacerlo. Les había tocado crecer prácticamente solos y veían que su mundo estaba bien de esa forma. No les hizo falta del amor para poder sentirse completos y ahora, Brianna debía cargar con las consecuencias.

***


Fue así como al cumplir veinte años, en 1978, se marchó de casa, llevando en sus valijas toda la frustración que sentía por no haber podido hacer que sus dos hermanos mayores pagaran por todas las cosas malas que ella había tenido que vivir y por el odio que sentían hacia la única persona que sí estuvo ahí para ellos. Y no fue hasta el mes de Diciembre de ese mismo año que regresó junto a su familia, pero de manera temporal, pues había sido invitada a la celebración de año nuevo que la empresa en la que trabajaba su padre, ofrecía a todos sus empleados y sus familiares.

Ese 31 de Diciembre volvió a ver a Brian y a Devin y supo que no había dejado de odiarles ni por mucho que se hubiera alejado de ellos. En cambio a Kevin, todavía lo veía como a un padre y continuaba respetándolo de la misma forma que lo había hecho al tener once años. El chico parecía contento de verla, pero ella no se detuvo mucho a conversar con él, pues las chicas ansiosas por bailar con el apuesto joven, lo apartaban de su lado a cada instante. Pero eso no le preocupó en exceso pues cuando comenzaba a aburrirse y a querer salir de allí, su mirada se centró en un chico que se le antojó como el más atractivo que hubiera visto nunca. Era joven y parecía tener mucho dinero. Se desplazaba con una clase inigualable por el centro de la pista de baile, acompañado de una mujer que no podía ser otra que su hermana, pues ambos eran increíblemente parecidos: de tez pálida y ojos oscuros, igual de jóvenes y que al parecer poseían la misma elegancia y clase de los jóvenes de familias adineradas.

Brian se había fijado en la mujer que acompañaba al nuevo interés de su hermana melliza y, por una vez en la vida, Brianna se mostró de acuerdo con él cuando el joven le planteó una estrategia para acercarse a ellos. Tuvo que bailar una pieza con su hermano durante unos interminables tres minutos, pero al estar cerca de la misteriosa pareja, Brian dio un grito animado, que anunciaba un “Cambio de parejas” y, entregó a su hermana a los brazos del chico que a ella le había gustado, para tomar a su vez a la mujer que tanto le había llamado la atención.

Había cometido un gran error
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Re: Brianna C. Whalen K.

Mensaje por Brianna C. Whalen el Jue Jun 11, 2009 6:42 pm

***


Si bien el chico pareció congeniar con su hermana, la mujer que él había elegido para bailar aquella noche, se mostraba totalmente indiferente ante sus intentos de conquista. Pero no tenía idea de que todo aquello no era más que un montaje de la mujer, que había decidido acabar con la vida de aquel chico, y no porque le cayera mal sino porque el olor de su sangre se le hacían tan provocativo que, demorar un segundo más, el momento de saciar su sed sería cometer un error garrafal. Y es que la “chica” no podía ser considerada humana, porque había dejado de vivir un par de siglos atrás. Ahora pertenecía al grupo de los vampiros y tenía carta blanca para ponerle fin a la vida de aquel joven rubio que había querido bailar con ella.

Así que armó una escena y se fue llorando al jardín del salón que habían destinado para la fiesta de año nuevo, consiguiendo que el (supuesto) caballero, Brian Whalen, saliera corriendo tras ella, pensando que si lograba consolarla tal vez y hasta obtendría una recompensa. Pero el único premio que pudo conseguir, fue el miedo. Miedo al encontrarse con una mujer completamente irreconocible, de ojos intensamente rojos y que parecía protagonista de una película de terror.

Intentó correr y volver a la fiesta, pero parecía estar petrificado. Su respiración se tornó agitada cuando la mujer se acercó a él y le susurró al oído:

“¿Estás listo para morir? ¿O prefieres esperar a ver cómo muere tu chica rubia?"


Brianna. Su melliza estaba en peligro y él no podía dejarla sola. Aunque pareciera increíble, no quería que le hicieran daño a su hermana menor, así que dio un par de pasos hacia atrás y buscó la manera de alejarse de la mujer. Pero esta fue más rápida que él y en menos tiempo de lo que dura un pestañeo, ya lo aprisionaba contra una pared.

”Ya veo que prefieres la primera opción” —dijo la mujer, y acto seguido posó sus labios en el cuello de Brian.


El chico gritó de dolor, al sentir cómo un par de colmillos atravesaban su piel pero ese dolor no fue nada en comparación al siguiente, que parecía ser el causante de su muerte. Era un dolor angustiante, que recorría cada centímetro de su ser y que le hacía respirar de manera más pausada, como guardando energías para alargar un poco más su existencia.

La vampira lo desangró en un santiamén, pero al escuchar pasos cerca de ella tuvo que alejarse inmediatamente de su víctima, no sin antes agradecerle por ser tan buen aperitivo dentro de aquel festejo.

Por su parte, Brianna disfrutaba de la compañía de aquel apuesto hombre con el que había decidido bailar aquella noche. Pero sus hermanos mayores no parecían tan contentos con aquel hecho, pues en más de una oportunidad se acercaron a la joven, para pedirle que se alejara de él. Pero ella se negó, diciendo que quería despedir aquel año de la mejor manera posible y prometiendo que nunca más volvería a comportarse de aquella forma.

Ese fue el error que ella cometió.


La última vez que Devin se alejó de ellos, el acompañante de Brianna decidió que necesitaban más privacidad y la chica aceptó encantada, pues debía admitir que estaba un poco cansada de la actitud de sus hermanos (aunque no podía molestarse con Kevin, pues aquello era prácticamente imposible). Así que salieron al jardín pero ninguno de los dos estaba preparado para la escena que encontraron en él: Brian estaba tendido en el suelo, aparentemente muerto.

Brianna dio un grito y su acompañante le cubrió la boca de inmediato, completamente indignado por la falta de tacto de su colega inmortal ... ¿Cómo era posible que hubiera sido capaz de dejar el cadáver del humano en medio del jardín de aquel salón? Eso sin duda alteraba sus planes pues, si bien era cierto que quería acabar con la vida de Brianna, tenía pensado divertirse un poco con ella antes de hacerlo. Pero no, ahora debía saltarse la diversión y pasar directamente al asesinato. ¡Absurda incompetente! Ya se las arreglaría con ella luego.

Mientras eso sucedía en el jardín, dentro del salón de fiesta comenzaban la cuenta regresiva para despedir el año.

Diez

”Realmente lo lamento, esto no debió de haber sucedido así”

Nueve

”No, no me lastime por favor. No le diré a nadie quién es usted y mucho menos diré que su amiga asesinó a mi hermano, déjeme ir por favor”

Ocho

”No confío en humanos, pues ustedes confían en todo el mundo. Nada más tienes que mirarte para saber que tengo razón”

Siete

”Se lo juro, nadie sabrá nada de usted”

Seis

”Lo siento Brianna, pero no puedo dejarte ir”

Cinco

Un beso en los labios

Cuatro

El grito ahogado de una rubia

Tres

La sonrisa malvada de un vampiro

Dos

Un último suspiro

Uno

Muerte

¡Bienvenido seas, 1979!


***


Cinco años habían pasado desde aquel trágico suceso y la familia Whalen no podía encontrarse más destruida. Para los padres de los mellizos, todo había sido doloroso, pero para Devin y Kevin Whalen, las cosas sólo podían ser calificadas de una manera: Devastadoras.

Para la policía, todo había sido muy fácil de resolver, pues una semana después de año nuevo, habían recibido una llamada de un grupo que se identificó como el responsable de la desaparición de los hermanos Whalen. Eran un hombre y una mujer, y los hermanos mayores de los chicos atestiguaron que, en efecto, ellos habían estado acompañados por dos personas que cumplían con las características brindadas por los propios “secuestradores” a las autoridades a través de la llamada telefónica. Pero a pesar de los intentos de los Whalen, para recuperar a sus mellizos, dos semanas más tarde, los policías habían recibido nuevas noticias: los chicos estaban muertos, sus cuerpos habían sido localizados en un río hacía menos de veinticuatro horas.

Toda la familia se trasladó a la morgue, cuando supieron de la llegada de los cadáveres de sus seres queridos al lugar y fue Kevin el encargado de reconocer a Brianna, Pues según el médico forense, la impresión que su madre podía llevarse al ver a la chica de aquel modo, sería capaz de provocarle un infarto o algo parecido. Kevin no comprendió a qué se refería exactamente el oficial, hasta que pudo ver a su hermana.

Su rostro estaba completamente desfigurado, pero continuaba siendo la misma rubia a la que él había criado como a un padre. Sus cabellos dorados eran los mismos de su hermana y también tenía puestas todas las joyas y la ropa que la chica llevaba el día de la fiesta. No había dudas, aquella chica era Brianna. Su pequeña Brianna.

Devin, por su parte, fue el encargado de reconocer el cadáver de Brian. Pues, si Kev era un padre para Brianna, él lo era para el mayor de los mellizos. Y no sólo había fungido como padre para el chico, sino también como su mejor amigo. Nadie en todo el mundo podía conocerlo tan bien como Devin y por esa razón, sintió su mundo caer cuando vio el cuerpo sin vida de su hermano menor tendido sobre una mesa fría en medio de la morgue de un hospital.

No albergaba dudas, era Brian. El color de su cabello lo gritaba y también las prendas de ropa que llevaba puestas. El costoso reloj que él le había regalado cuando cumplió dieciocho años y por el cual ahorró durante meses. El anillo con el emblema familiar y hasta los zapatos negros que había tomado prestados de su armario y que tenían las siglas “DW” grabadas en la suela.

La noticia de la muerte de los hermanos Whalen, recorrió de inmediato la ciudad de Cork, y es que sus habitantes estaban aterrados por el macabro destino que habían tenido los mellizos rubios. Muchos se mudaron del lugar, incluidos los padres de los chicos, pero ni Devin ni Kevin Whalen aceptaron irse a vivir a otro sitio, pues era en Cork, en donde estaban todos sus recuerdos.

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Re: Brianna C. Whalen K.

Mensaje por Brianna C. Whalen el Jue Jun 11, 2009 6:45 pm

***


Pero… ¿ese era realmente el final de la historia? ¿una familia dividida y llena de dolor por la muerte de dos seres tan queridos? ¿Qué había sucedido luego de las doce campanadas que anunciaban la llegada del año 1979? ¿Eran, verdaderamente, los chicos de la morgue Brianna y Brian Whalen?

Pues bien, cuando el reloj marcó las doce en punto de la noche del día cuatro de enero de 1979, dos jóvenes rubios abrieron los ojos a una nueva vida. Brian lo hizo diez minutos antes que Brianna, al igual que lo había hecho en el año 1958 cuando llegaban al mundo y a la familia que los vio crecer. Los primeros momentos de su nueva vida se les antojaron interminables, pues tenían un millón de preguntas que hacer, por no mencionar que no sabían a quién preguntar. Se encontraban en un sótano abandonado, pero no era necesario que hubiera mucha iluminación para que se dieran cuenta de cada detalle que los rodeaba: su sentido de la vista parecía haberse magnificado. Y no fue sólo la vista, pues ambos fueron capaces de escuchar ruidos que provenían del exterior… y no del exterior del sótano, sino de la misma casa en la que se encontraban. Tenía que ser así, porque les parecía imposible que un caballo estuviera galopando dentro del lugar en el que se hallaban.

Brian habló primero y su hermana notó que ahora la voz del chico era completamente diferente, parecía más aterciopelada. Y tuvo que admitir también que, fuera lo que fuera que le había pasado, le había hecho un favor inmenso, pues ahora parecía más guapo que antes, un poco pálido, pero guapo.

El rostro del chico, por su parte, denotaba la incredulidad que sentía al corroborar que su hermana ahora parecía una estrella de cine. Increíblemente atractiva y capaz de dejar sin aliento a cualquier hombre que fijara sus ojos en ella.

Pero no tuvieron tiempo de intercambiar opiniones, pues una nueva sensación les invadió: tenían sed. Y no era una sed normal, que podía saciarse con un poco de agua. Ellos necesitaban de algo más. Algo que les proporcionó la primera persona que entró al sótano aquella noche: el hombre que había convertido a Brianna, ahora se acercaba a ambos con sendas copas llenas de un líquido que no podía ser otra cosa que sangre.

”—Bienvenidos a la eternidad —les dijo, como si se tratara de un suceso que merecía toda la celebración posible y, acto seguido, les entregó una copa a cada uno, no sin antes informarles que la sangre era de primera calidad, tomada de un par de muchachos de quince años, que habían salido a pasear a altas horas de la noche, por los terrenos cercanos a su mansión.

Ninguno de los chicos prestó mucha atención a las palabras del vampiro, pues antes de que este comenzara a hablar de nuevo, ellos ya habían comenzado a saciar su sed. Llevando a sus labios las copas y sorbiendo casi todo el contenido de ellas.

”—Son Brianna y Brian Whalen, como podrán imaginar, son hermanos, mellizos para más detalles. Son hijos del matrimonio Whalen y sus hermanos mayores son Devin y Kevin Whalen, el que estén aquí es casi un accidente, pero eso no quiere decir que no son bienvenidos a nuestro mundo. Deberán pasar un tiempo acá, pero no se preocupen, luego les concederé la libertad. Cuando estén preparados para enfrentarla.

Tendrán la posibilidad de escoger su modo de vida, yo no voy a exigirles nada. Pero debo admitir que sería un desperdicio que optaran por ser vegetarianos, sobre todo ahora que gozan de tantos privilegios y serían depredadores inigualables. Brianna es una mujer seductora e interminablemente atractiva, mientras que tú Brian, tendrás a todas las mujeres a tus pies si te lo propones y eso se traduce en víctimas sublimes. Pero como he dicho, no pienso influir en sus decisiones. Son libres de tomar las que quieran, pero dentro de un tiempo determinado. Por ahora, deberán conformarse con la sangre humana, que es la única que puedo brindarles y es mucho mejor que la animal.

Si tienen alguna pregunta, pueden hacerla pero no en este momento sino mañana cuando tenga tiempo para explicarles todo lo que deban saber. Ahora, debo irme, porque tengo algunas cosas que hacer. Les pediré fervientemente que se queden en este lugar, hasta que amanezca. Luego de eso les asignaré habitación y comenzaré a aclarar sus dudas. Hasta luego.”


Esas fueron las palabras del vampiro responsable de la conversión de Brianna. Y fue este hecho el que la convirtió en la favorita de dicho ser, quien respondió a todas y cada una de sus preguntas durante todo el tiempo que ella vivió en su hogar y hasta le ofreció la oportunidad de cursar una carrera universitaria. La chica eligió Medicina, pues se le hacía una carrera importante y ella quería ser importante, pero antes de cumplir dos años con sus profesores particulares, le hizo saber a todos que se había aburrido y que prefería aprovechar sus oportunidades de otra manera.

Fue así como llegó a contraer matrimonio con su creador y asimiló que la vida de casada era mucho mejor de lo que había imaginado. Al ser la esposa de un vampiro tan adinerado, pudo darse todos los gustos que quiso, sin que importara nada más. Y con el paso del tiempo, indagó más sobre su historia familiar. Fue recordando de a poco, distintas cosas de su pasado, y un único nombre se repetía sin cesar: Kevin Whalen. Sabía que le debía mucho y tenía que encontrarlo. Pero no sabía si el joven se había marchado de la ciudad y tampoco sabía cómo tenía que actuar frente a él pues, había decidido ser vegetariana, pero eso no significaba que tuviera la fuerza suficiente como para evitar atacar a algún humano. Así que esperó más tiempo del que había querido y luego de cinco años decidió ir junto a su hermano a la casa que había pertenecido a los Whalen durante tanto tiempo.

Brian, por su parte, tuvo que conformarse con ser el menospreciado e insignificante hermano de Brianna. Atendiendo a las exigencias que su cuñado le hacía (tales como: ir a cazar leopardos para que su hermosa compañera pudiera alimentarse) y sin poder dar un “No” como respuesta. Pero él, sí que había aprovechado su situación desfavorable y había puesto todo su empeño en recordar hasta el último detalle de su vida pasada. No lo logró por completo, pero supo que tenía que acompañar a su melliza a la casa de sus padres en Cork. Así que, una mañana de Febrero, luego de cinco años desde su conversión, él y la joven acudieron a la ciudad que los vio nacer. Para encontrarse con que sus padres se habían marchado y sólo sus hermanos decidieron quedarse en el lugar, tal vez incapaces de desligarse de sus recuerdos.

Pero las cosas se dieron de una manera inesperada. En cuanto Brian vio a Kevin supo que debía acabar con él, pues recordó que en vida lo había odiado y era imposible que en la eternidad tuviera que cambiar ese aspecto. Sobre todo ahora que tenía la capacidad de vengarse. Así que, antes de que su hermana pudiera detenerlo, entró por la ventana de la casa y se abalanzó sobre su hermano mayor, quien tomaba una siesta en el sofá.

Kevin nunca más abrió los ojos, pero Brianna no pensaba dejar las cosas así. Si recordaba que su hermano era importante para ella, también había recordado que Devin lo era para Brian. Así que sin dudarlo entró a la casa, luego de que su hermano se hubiera marchado y subió las escaleras hasta llegar al piso superior, en el que debía estar la habitación del segundo de los Whalen. Fue abriendo puertas hasta encontrar la que quería: la que daba paso al interior de la habitación de Devin. El hombre leía un libro, pero lo dejó de inmediato al escuchar el estruendo provocado por la intrusión en su habitación del que sin duda, debía ser Kevin.

Pero sus ojos no se encontraron con su hermano, sino con su hermana menor: Brianna. A la que él creía muerta. Estuvo a punto de gritar, pero la chica no se lo permitió, pues lo tomó por los brazos, elevándolo en el aire, para luego morder su garganta y beber hasta la última gota de su sangre y repitiendo el movimiento de manos que minutos atrás había llevado a cabo Brian, para romper el cuello del que había sido el mejor amigo y hermano de su mellizo.

Al volver a casa, no encontró a Brian, pero supo que no era necesario verlo para saber que lo estaba pasando mal. Eso le alegró y decidió compartir la excelente noticia con su marido: de ahora en más, sería una carnívora. Pero su marido estaba muy ocupado, con las faldas de una de las sirvientas de su hogar, esas humanas que utilizaba para mantener las apariencias frente a la sociedad.

El odio que Brianna sintió hacia el vampiro, sólo pudo compararse con el que sintió al ver a su mellizo asesinando a Kevin y las consecuencias fueron las mismas. No les dio tiempo a reaccionar, se abalanzó sobre ambos y tomó primero a su esposo; siguiendo las pautas que él mismo le había dado para terminar con los vampiros, lo despedazó para luego arrojar cada parte en la chimenea y ver cómo su adorado esposo ardía entre las llamas.

Y fue el turno de la mucama, quien gritó y forcejeó evitando que su muerte llegara, pero a la que no le sirvió de nada dichas medidas desesperadas. Pues acabó muerta, como Kevin y Devin Whalen.

Desde ese día, la eternamente joven rubia, se dedicó a recorrer el mundo. Optando siempre por aquellos lugares en los que el clima le permitía salir a dar paseos matutinos y encontrar humanos perfectos para saciar su sed. Se convirtió en una mujer cruel y despiadada a la que no le importaba nada cuando quería acabar con la vida de cualquier persona. Pero tuvo que admitir que luego de diez años de caza indiscriminada, la labor se tornó aburrida: y es que para ella, nada podía ser más emocionante que una persecución larga y llena de angustia que diera como resultado una “grandiosa cena” aderezada con el miedo y la desesperación de esos pobres e indefensos humanos. Por lo que comenzó a seleccionar con mucho más cuidado a sus víctimas y a beber de aquellos que se le hacían parecidos a su marido o hermano mellizo. Elegía a chicos rubios y a esposos infieles, pero también a mujeres de servicio y lo que el mundo conocía como “Mujeres de la vida fácil” aunque ella nunca comprendió lo fácil de aquella vida.

Y así llegó la hora de ir a Washington. Para establecerse en el lugar. Se mudó a Port Angeles y allí mismo instaló su primera tienda de ropa. Y es que durante ese tiempo de viajes interminables, había decidido estudiar algunas carreras, pero su favorita y la elegida para llevar su existencia, era la de Diseño de Modas. Una tienda que llevaba por nombre “W Designs” y que, tras diez años de fundada, se había convertido en la favorita de muchos turistas que iban a hacer sus compras al lugar. Pues los diseños tenían toques originales y estaban realmente bien confeccionados, por una joven que se hacía pasar por la hija de la verdadera fundadora de la tienda, para que nadie pudiera sospechar que hacía más de diez años de la existencia de su “empresa” y la fundadora original no había envejecido.

Pudo haber pasado por una vegetariana, pues sus años como miembro de esta clase de vampiros le proporcionó la capacidad de controlarse a la hora de saciar su sed y ser incapaz de abalanzarse sobre el primer ser humano que se cruzaba en su camino. Para ella, la sangre debía ser disfrutada a plenitud y luego de unos cuantos años tuvo que admitir que ninguna otra podía venirle mejor que la de las personas que ella llamaba “De calidad”: hombres y mujeres sanos, con vidas tranquilas y sin ningún tipo de vicio (aunque esto no quería decir que era capaz de perdonarle la vida a delincuentes o personas que ella consideraba detestables), que le otorgaran un placer indescriptible al llevar su sangre a sus labios.

Era capaz de controlarse, pero en más de una ocasión ha realizado visitas a Seattle para saciar su sed, visitas que han sido planeadas con anterioridad pues ella es así: elige a sus víctimas de manera especial y cuando es la hora de atacarles, lo hace sin que le importe nada más. Sin embargo, ha conseguido establecerse en Port Angeles y pasar por una más de la larga lista de humanos del lugar. Y es que no le interesaba para nada, perder ni a los clientes ni a los posibles aperitivos que pudiera encontrar. Port Angeles le gustaba y no quería encontrar motivos para marcharse de allí.

***


Datos Extra


-En su casa tiene reservas de sangre de personas a las que considera “De calidad”. De este modo es capaz de resistir a la tentación de atacar a cualquier persona sin importancia y poder sentirse satisfecha hasta que llega la hora de probar sangre fresca.

-Logró recuperar algunas fotos de su hermano Kevin, al regresar a casa luego de su muerte. Las mantiene en su habitación, pues es un recordatorio permanente de lo que sucedió con él y de lo que Brian debe pagar.

-Hablando de Brian: no volvió a verlo nunca más. Pero sí supo que luego de asesinar a su hermano mayor, el sentimiento de culpa le obligó a convertirse en un vampiro vegetariano. A Brianna le parece un fracasado.

-Si bien no tolera a los niños, siente que es de mal gusto acabar con la vida de un pequeño. De modo que prefiere esperar a que crezcan para beber de su sangre. Alega que no le preocupa el tiempo, pues tiene toda la eternidad para esperar.

-Con respecto a este punto, hay que decir que se ha alimentado de varios jóvenes a los que conoció cuando estos eran unos pequeños y sin un poco de remordimiento.

-Ha logrado cosechar una inmensa fortuna (sin contar la que heredó de su marido), pero trata de mantenerla oculta porque no quiere levantar sospechas.

-Conduce un Volkswagen Eos Lux.
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Re: Brianna C. Whalen K.

Mensaje por Brianna C. Whalen el Lun Jun 15, 2009 4:31 pm

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Etapa I: Del 10 de Julio al 5 de Agosto

[Lunes 19 de Julio. 6:55 am] |Campanas|
[Lugar: "W Designs"]|[Creado por: Brianna C. Whalen]|[Participa: Avelina Velasco]

[Viernes 23 de Julio. 11:00 am] |A Primera Hora|
[Lugar: "W Designs"]|[Creado por: Calém]|[Participa: Brianna C.Whalen]

[Jueves 29 de Julio. 10:30 am] |Todo Por Un Whalen|
[Lugar: Seattle (Otros)]|[Creado por: Brianna C. Whalen]|[Participa: Alex Duhamel]

[Martes 4 de Agosto. 10:15 pm] |¿Reencuentro?|
[Lugar: Residencia Whalen]|[Creado por: Brianna C. Whalen]|[Participa: Brian J. Whalen]
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