Ivy Leona Gray.

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Ivy Leona Gray.

Mensaje por Ivy Gray el Jue Jul 23, 2009 8:16 pm

Nombre: Ivy Leona Gray.

Especie: humana.

Fecha de nacimiento: dos de abril del 2088.

Edad: veintiún años.

Lugar de Residencia: Forks.

Descripción física

Descripción psíquica:
Como padece misantropía –a pesar de ser ligera- Ivy se comporta de una manera particular, que sumada a su extraña forma de ser, la convierten en una persona rara veces vista por ahí.
Ivy es optimista en lo que se refiere a sus problemas. Es alegre y confía en sí misma, pero no en los demás. Es muy observadora, de poco habla, y no le gusta que la invadan. Le molesta que todos intenten meterse o influir en su forma de ser y actuar.
No es caprichosa, pero sí egoísta. No le gusta que sus cosas las puedan siquiera tocar los demás. Es prolija y ordenada, sin embargo, no planifica y vive improvisadamente sin saber qué pueda llegar a pasar. No le gusta que le impongan reglas, ignorará cualquier intento de cambiar esa manía que tiene de seguir sus propias reglas.

Ocupación: no trabaja, ni estudia. Vive de la fortuna de su difunto tío Albert.

Familia:
Padre: Charles Gray. (Carnicero, fallecido)
Madre: Bindy Hall. (Profesora de matemática; enferma de cáncer, reside en New York)
Hermano: Scott Gray. (Profesor de matemática, al igual que su madre. Casado, un hijo. Reside en Barcelona, España)
Hermana: Avis Gray. (Fallecida)
Hermano: Ira Gray. (Estudiante, reside en New York)
Tío: Layton Gray. (Psiquiatra, cuida de Ira y Bindy. Reside en New York)
Tía: Paige Lloyd de Gray. (Ama de casa, vivía de la fortuna de su esposo muerto, Albert Hall, hermano de Bindy. Fallecida)

Historia Personal:
Charles Gray, nacido en Pennsylvania tenía el futuro asegurado en la carnicería de su padre. Sin embargo, decidió ir a la Universidad a probar suerte. Estaba claro que no le gustaban los estudios, pero quién le gustó fue una jovencita que amaba la matemática, Bindy Hall.
Al principio ella estaba demasiado enfocada en conseguir su título de profesora, y no reparaba en amistades o noviazgos. Charles la amaba en secreto, y quería confesárselo pero no encontraba la forma de hacerlo. ¿Cómo le diría cuánto la amaba si ella no saludaba ni a la persona que se sentaba a su lado a la hora de almorzar en la cafetería?
El joven seguía yendo a la Universidad sólo para verla, había olvidado el estudio. Finalmente, luego de un largo año, Bindy consiguió su título y entonces reparó en alguien que la observaba más de lo permitido.
Se casaron en el año 2079 y con ayuda de las familias compraron su primera casa en Pennsylvania. Aquellos jóvenes enamorados parecían estar viviendo sus sueños día a día. Bindy quedó entonces embarazada del que sería su primer hijo, Scott.
El niño deseaba un hermano con el cual jugar, y sus padres buscaban a su segundo hijo. Finalmente llegó al mundo la deseada Avis, una beba que había heredado la sonrisa de su padre. Pero el destino no quiso que fueran felices, y a los tres meses, Avis falleció de muerte súbita.
Parecía que nada podría recomponer a la familia hasta que Bindy volvió a quedar embarazada a los veintisiete años. Todos recibieron con agrado a la hermosa Ivy, con rulos rebeldes y una mirada que cautivó a todos los parientes.
Al comienzo todos esperaban de Ivy mucho más de lo que la niña era. Ella se mostraba arisca con todos, no jugaba con su hermano, y siempre se mostraba molesta cuando se encontraba con sus padres. Nadie comprendía el por qué de esa actitud.
Incluso en los años siguientes, comenzaba a diferenciarse de los otros niños. Nada más le interesaban los números, le gustaba estar sola, parecía que no escuchaba, vivía en su mundo. No prestaba atención, no le importaba que la retaran, no bebía ni comía en la merienda, a veces se sentaba en un extremo y observaba a los demás, no le gustaban las canciones, ni los bailes.
Esta conducta fue advertida por la maestra a sus padres, pero ellos sólo creían que era muy indisciplinada, que algo estaban haciendo mal. En la casa se comportaba de una manera similar, dibujaba las paredes de su habitación, saltaba sobre su cama, prendía y apagaba la luz, pero nunca consiguieron que jugara con ninguna de sus muñecas, ni siquiera jugaba con los autos de su hermano. Sin embargo, adoraba los libros, en especial los de fantasía.
La maestra del último año de preescolar de Ivy, advirtió que no podría ingresar a primer grado si seguía comportándose de esta forma. Charles sabía que tenía que tomar una decisión. Tanto para él como para su esposa, sólo era una manera de ser diferente al resto, pero eso estaba generando problemas en su estudio. A pesar de que la niña adoraba los números.
La situación de Ivy pasó a ser un tema menor cuando a la casa llegó Ira, el cuarto hijo de la pareja. Bindy tenía la esperanza de que él pudiera ser alguien con quien Ivy compartiera la vida. Pero no. La niña comprendió, luego de escuchar una conversación entre su padre y su madre, que si quería poder leer esos libros llenos de fascinantes dibujos debía avanzar del preescolar.
La familia rebosaba de alegría cuando Ivy inició el primer grado. Fueron entonces dos largos años en los cuales Ivy solía estudiar las materias porque quería acabar la escuela. Pensaba que si tenía buenas notas, en algún momento dejaría de ir. Se aislaba como era costumbre, pero no seguía demasiado las reglas. No comprendía porque no la dejaban con sus propias reglas si ella no haría nada malo.
Cuando Ivy notó que ya sabía leer y hacer cuentas –en su cuarto grado en el instituto-, dejó de estudiar. Se fascinaba con libros llenos de criaturas fantásticas, y le encantaba sentarse en la ventana y contar las hojas que caían de los árboles.
Se pasaba el día en su habitación y seguía escribiendo las paredes. Reía sola a veces, sin razón, sólo porque le gusta el sonido de la risa. Tenía nueve años cuando tuvo su primer amigo. No obstante, no era cualquier amigo. Era un amigo invisible, el Sr. Azul. El Sr. Azul la acompañaba a todas partes, charlaban de tantas cosas, jugaban en el patio, hacían cuentas, se acostaban a buscarle forma a las nubes.
Para esta altura, Charles y Bindy sabían que su hija no era cualquier niña. Les preocupaba sus notas en el colegio, su amigo, su aislamiento en el colegio, la desobediencia. Recurrieron a los especialistas, un psicopedagogo se ocuparía de ella.
Fue inútil. Cada sesión a la que iba, no hablaba, a veces se iba a un rincón y sólo observaba al profesional. Así lo fue hasta que tuvo diecisiete años.
Pero antes de llegar a esa edad, cabe aclarar que Charles la amenazaba con golpes para que estudiara, sin embargo el hombre nunca llegaba a golpearla a pesar de que no estudiaba. Creyeron que lo mejor era un profesor en la casa, pero eso tampoco ayudó. La niña sólo estudiaba lo que quería estudiar. Decidieron sus padres que lo mejor era darle las herramientas en las áreas a que ella le interesaban, como lengua y matemática. Se nutrió únicamente de esos conocimientos durante largos años en los cuales se pasaba los días en su habitación o en el parque de afuera. A veces daba paseos, en especial cuando llovía, porque le gustaba mojarse por la lluvia. Sus padres se preocupaban, y Scott siempre salía a buscarla con su bicicleta porque Bindy o Charles querían tomar medidas más extremas como llamar a la policía.
Finalmente, cuando cumplió los diecisiete, su aislamiento se había vuelto tal que ni siquiera salía de su habitación para comer. Para esa época del año llegó Layton Gray de vacaciones para pasar una semana con la familia. Él diagnosticó en Ivy un caso de misantropía ligera. No era nada grave, pero podía ser peligroso si se seguía escapando.
Charles y su esposa tomaron la decisión que quebraría a la familia. Ivy fue encerrada en un hospital psiquiátrico, o más bien conocido como manicomio.
Scott no aceptó esa decisión, porque él creía firmemente que eso era para peor. Encerrarla sólo la haría volverse más… loca, porque esa era al palabra que usarían los médicos que la atenderían. Se fue entonces de Pennsylvania, y cruzó el océano a España. Su padre murió ese mismo año producto de un paro cardíaco.
Aquello devastó por completo a Bindy, pero no fue la única mala noticia. A ella le diagnosticaron cáncer. Ira estaba decidido a no abandonar a su madre, y para tratarlo debían ir a New York. Así fue como terminaron viviendo junto a Layton.
Volviendo a Ivy, ella vivió hasta los veinte en el manicomio, por un error, pudo salir. Como recordaba exacto el número de casa de su tía política Paige, la buscó y le pidió una habitación. La tía desconocía todo el lío armado con la pequeña, por lo que la dejó vivir con ella, pero al mes siguiente, falleció en un accidente automovilístico. Todo el dinero de la caja fuerte le alcanzaba a Ivy para vivir.
Así fue como todos creen que ella sigue encerrada, y sin embargo, se encuentra libre como el viento.

Datos extras:
-Una de sus pasiones es disfrazarse, y jugar en los escenarios de sus personajes favoritos.
-Le fascinan los libros de fantasía. Cree en la existencia de todos esos seres, y espera algún día encontrarse con alguno de ellos.
-Odia la música y la danza.
-No le gustan las películas ni la televisión. Tampoco los deportes.
-Le encanta la naturaleza, en particular los bosques.
-Su fecha favorita del calendario es el día doscientos treinta cinco, el veintitrés de agosto. Porque una vez contó esa cantidad de hojas caídas del roble que había en el patio trasero de su casa.
-No le gustan ni las fiestas ni las reuniones, como es de esperarse.
-Tiene un nuevo amigo invisible llamado Todd Clark, también “vive” en Forks.
-Todo los veintiséis de Marzo coloca flores en un jarrón en recordatorio de la “muerte” del Sr. Azul.
-Está enamorada de Farley Griffiths, otro de sus personajes invisibles. Ella asegura que es el cuidador de una plaza, y tiene veinticinco años. Que es muy bonito y que le gusta la naturaleza como a ella.
-No le gustan las cosas dulces, su dieta es basa de vegetales y lácteos únicamente.
-Tiene claustrofobia.
-Tiene un libro donde escribe números cada vez que está nerviosa o enojada, y empieza de cero en cada ocasión. Una vez llegó a escribir hasta el trescientos siete.
-Su estación favorita es el otoño.
-Le gustan sólo tres animales: el búho, el pez y el caballo.
-Le encanta el sonido de la risa.
-Cruza por el medio de la calle en vez de por la esquina porque le gusta esquivar autos, es divertido para ella.
-No le gusta cumplir horarios.
-Le divierte maquillarse, además de que la hará ver atractiva frente a Farley.
-Le gustan las joyas también porque Todd le ha confesado que la hacen ver bonita frente a su enamorado.
-No le gusta cumplir horarios.
-Adora bañarse.
-Le gustan todos los colores.
-Tiene un pez ángel reina de mascota en la pecera de su habitación. Se llama Norah, como una de las protagonistas de uno de sus libros favoritos.
-Le divierte muchísimo pintar las paredes de la casa, lo hace muy seguido con colores que dependen de su humor. Es en lo único en que se libera y es desprolija.
-Su tía le regaló una moto Honda Hornet 900 ya que no le gustan los autos por su claustrofobia. Ella la llama Euphemia, y la apoda Eppie.
-Su mayor deseo es ser salvada por un superhéroe.
-Le gusta la noche y la lluvia.

Ivy Gray

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Re: Ivy Leona Gray.

Mensaje por Ivy Gray el Dom Jul 26, 2009 9:14 pm

ETAPA II:

Forks | Otros | Viaje de vuelta a casa | 11 de agosto, 8 p.m. | Reservado • Cole Stone & Ivy Gray
Forks | Hospital | La chica rara | 11 de agosto, 8.30 p.m. | Reservado • Cole Stone, Carlisle Cullen & Ivy Gray
Forks | Bosques | ¿Quién eres? | 28 de agosto, 1 p.m. | Libre • Eredade & Ivy Gray

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