Elle Hunnam

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Elle Hunnam

Mensaje por Elle Hunnam el Miér Sep 02, 2009 9:53 pm

FDR: Para ver la ficha como se merece, descarguen estas fonts, es solo por si no las tienen y no pueden ver bien las letras (:

Bean Town
4990810
Century Gothic



Elle Hunnam.


Nombre:
Elle.

Apellido:
Hunnam.

Especie:
Híbrido.

Edad:
Aparenta unos siete u ocho años, pero en realidad hace cuatro que llegó al mundo.

Fecha de Nacimiento:
Cinco de Enero, 2105.

Lugar de Nacimiento:
Nueva York.

Lugar de Residencia:
Port Angeles.

Poder:
Elle tiene la capacidad de lograr que los seres vivos crezcan. Es decir, animales, seres humanos y plantas, crecen más rápido de lo normal si ella quiere. Una semilla de un árbol, puede convertirse en un naranjo del día a la mañana si ella lo desea.
Ella misma ha crecido más rápido de lo normal cuando algo le hace desear ser mayor, a parte de crecer con rapidez por ser híbrido, también lo hace gracias a su poder.
El poder únicamente sirve con humanos, animales o plantas. Los vampiros obviamente no, ya que son seres sin vida, aunque vivan entre los humanos. Y los licántropos no entran tampoco en el poder, ya que aunque cuando están en fase como lobos podrían pasar como animales, y cuando no lo están, como humanos. Su físico y su cuerpo son más complejos que los de los humanos y el poder no hace efecto en ellos. En cambio los híbridos sí pueden, solamente si son híbridos de humano y vampiro, ya que a pesar de tenér genes no vivos, su parte humana es más notoria, en cambio cuando se trata de híbridos de vampiro y licántropo no se puede ya que son las dos especies con las que no funciona el poder.


Descripcion Fisica
Elle Hunnam.

Descripcion Psiquica
Elle es una niña risueña, inocente como ninguna, siempre viendo las cosas positivas o, como ella lo llama, las cosas bonitas de todo.
No supo lo que era la tristeza hasta que vio los ojos de su padre después de que su madre se fuera.
Desde ese momento supo que no era conveniente que estuviera triste, debía seguir contenta, como antes, para poder ayudar a su padre a superar la perdida de la persona a quien amaba.
Sabe que será dificil que su padre vuelva a ser como antes, pero no pierde la esperanza, pues sabe que algun día lo conseguirá.


Ocupacion
No trabaja .-.

Familia
•Padre:
Henry Hunnam.

El mejor padre que una pequeña como Elle podría tener, siempre atento, dedicado 100% a su hija. El que la acunó todas las noches, el que la abrazó cuando tenía pesadillas, el que la consuela cuando la pequeña dice haber olvidado el rostro de su madre. Un padre ejemplar, Elle lo quiere sobre todas las cosas, y a pesar de solo contar con cuatro años, aunque parezca más grande, sabe que ella no es la única que sufre, por lo que se ha prometido siempre estar al lado de su padre, y así superar los problemas juntos.

•Madre:
Clara Thorne.

Maestra de kinder. Simpática, llena de vida, optimista, un poco demente y naturalmente llamativa. Simple y con pocas metas en la vida, casarse, tener hijos, formar una familia. Realizarse en sí. Generosa y de una infinita bondad. Con una sonrisa eterna en su rostro y su mirada que reflejaba el brillo de cinco mil estrellas juntas.
Murió a sus treinta y cinco años debido a un tumor cerebral.


Historia Personal
Feliz. Feliz en exceso.
Así podría describirse el rostro de Susan, una joven rubia, camarera en un bar bastante deprimente a las afueras de Nueva York.
Susan, podía considerarse la mujer más afortunada, o la más desgraciada, pero a ella le gustaba pensar lo primero.
Sobretodo si cada mañana miraba hacia abajo y se encontraba con un vientre voluminoso, que solo podía significar una cosa: una vida estaba en camino.
Y a pesar de que el padre de aquella vida, fuese un joven, pelirrojo, de ojos color rubí y de una piel pálida como la nieve, y que era culpable de tener un rostro verdaderamente envidiable para cualquier hombre, un joven con el cual Susan había pasado una noche, mientras él le repetía que no habría ningun compromiso entre ellos una y otra vez, mientras él le recordaba que no debía decirselo a nadie, y mientras una vez tras otra le aseguraba que se iría, que no le importaba nada lo que ella sintiera, que se iría de allí, al igual que se había ido de tantos otros paises. Pero eso a Susan no le importo, se sentia demasiado feliz en aquel momento como para pensar en la crueldad de las palabras que estaba escuchando.

El mismo joven que le había asegurado que desaparecería, se encontraba sentado en frente a la barra del bar, en frente a una taza de cafe aún llena y en frente a la mujer que había dejado embarazada unos tres meses atrás y que sorprendentemente, a juzgar por el tamaño de su vientre, parecía que estaba a punto de parir.
Pero claro que Susan, como madre primeriza, no era consciente de la velocidad a la que crecía el bebé dentro de ella, como tampoco era consciente de lo delgada que se había vuelto, pero también pensó que era normal en un embarazo, el hecho de rechazar la comida y vomitar por las mañanas.

Pero nada de eso era normal, no era normal la velocidad, no era normal la delgadez de la joven, nada de eso, no podía ser normal, simplemente era inhumano, y había una razón para todo eso, y era la palabra inhumano.
Porque así era el padre del bebé que guardaba Susan dentro suyo, era inhumano, era una persona, pero a la vez había gente que no le consideraba persona, era un monstruo de leyendas, era un ser inexistente para la mayoría del mundo, era un vampiro.

Por lo tanto, el bebé que descansaba tranquilamente esperando poder salir al mundo, también se le podría considerar inhumano, una mezcla entre una criatura de cuentos y una chica simple de Nueva York, aquello no era normal, pero ¿qué se puede considerar normal en este mundo? en este mundo donde habitan criaturas de todo tipo mientras la mayoría de la gente no lo sabe. Entonces ¿quien tiene derecho a tachar de inhumano al joven Angelo? ¿quién podría siquiera atreverse a llamar inhumano al hecho de que una mujer estuviera embarazada? Si cosas así existen en el mundo, en la Tierra, ya carece de sentido llamarlas inhumanas, pues si lo fueran, no habrían sobrevivido por tanto tiempo, y aún así, todo lo que aterraba a la gente por las noches, las leyendas, los cuentos de terror, las historias sobre vampiros, eran reales, y rondaban por las calles que la gente pisa cada día.
En esta historia lo inhumano, es el protagonista.

Aquella misma noche, tres meses y una noche después de que se hubieran conocido Angelo y Susan.
La chica rubia comenzó con contracciones, cada media hora, cada veinte minutos, cada diez, cada cinco.

No más dolor, un llanto.
No más esfuerzo, una mirada color rubí aterrada.
No más sensibilidad, un pequeño cuerpo demasiado humano, en los brazos de su padre.
No más vida, una pareja de criaturas inhumanas delante de una joven sin respiración.

Dos semanas después, el joven pelirrojo se encontraba delante de un centro de adopción.
La joven recepcionista le entregó varios papeles para llenar mientras observaba a la pequeña que aparentaba al menos un año, con los ojos bien abertos, la piel pálida al igual que la de su padre, y el pelo rojizo, la pequeña era igual a su padre, eso nadie podía discutirlo.
Todo el papeleo duró varios días, y para sorpresa de Angelo, no fue nada difícil, aunque cuando llegó el día para despedirse de la pequeña, aquello si fue difícil, y quien diga que los vampiros son criaturas sin sentimientos, esta claro que es porque no conocen el amor de un padre hacia su hija. Ese es un amor que puede obviar cualquier naturaleza, tanto humana como inhumana.

La pequeña pelirroja no pudo disfrutar a penas de un solo día en el centro, pues el mismo día una pareja decidió adoptarla, todos en el centro comentaron que era el bebé con más suerte que había pisado el centro, eso no quería decir que el centro fuese un mal hogar, pero tampoco les gustaba ver como otros niños pasaban toda una vida allí.
Y aunque su estancia fuera breve, la pequeña logró cautivar todas las miradas.

Henry y Clara, ellos serían conocidos para Elle, así le habían llamado, como papá y mamá.
Papá era un hombre alto, fuerte y grande. Para Elle siempre sería el hombre más protector que habría conocido, siempre contaría con él y con sus brazos, donde le fascinaba quedarse dormida.
Mamá, para mamá solo había una palabra que la describiera: amabilidad mezclada con simpatía, con dulzura, y con sentimientos que eran capaces de desbordarse de su cuerpo para compartirse con todos los que la miraran a los ojos. Todo eso se concentraba en una palabra, perfección.

Papá amaba a mamá, y mamá lo adoraba a él. Mientras Elle, los veia tan felices que ella era feliz también, además de sentir la enorme dicha de saber que eran suyos, eran su papá y su mamá, su Henry y su Clara, serían suyos por siempre y para siempre, y no tenía dudas de que siempre estarían para ella.

Y aunque años después, cuando Elle ya era lo bastante mayor como para afrontarlo, aunque ella no se sintiera más que como una pequeña niña. Mamá cayó enferma, la cabeza le dolía y por más que Elle intentara curarla con besos en la frente, por más besos que le regalara, daba igual el cariño que pusiera en cada uno, daba igual la fuerza con la que los entregaba, no eran suficientes, no para el dolor de mamá, ni para lo que había dentro de su cabeza, un dolor que era tan fuerte, que obviaba cualquier remedio que Elle pudiera usar con mamá.

Y aunque Elle siempre supo que sus besos nunca habrían evitado el final trágico de la vida de mamá, de papá y de su propia vida. Estaba segura de que cada uno de ellos habría acompañado a mamá hasta el último de sus suspiros, y sabía que para algo más habían servido, no solo para mantenerla con los ojos abiertos unos días más, sino para que mamá siguiera con ella, a donde fuera, mamá la acompañaría. Y quería que papá también lo supiera.

Pero después de que mamá se hubiese ido, papá no se recuperaba, o al menos no lo hacía de la misma forma que a Elle le habría gustado.
Papá decidió mudarse a un sitio nuevo, un sitio donde no conocían a nadie. A Elle le entusiasmaba la idea de ir a una nueva casa, a un nuevo lugar donde conocer a otros niños, por eso no puso objeción a la desición de papá.
Port Angeles, un nombre que desde siempre le había gustado a la pequeña, soñaba con despertarse, ir hasta el puerto, y dar la bienvenida a millones de ángeles, de criaturas vestidas de blanco, de tez pálida y rostro hermoso. Que solamente podrían ir a visitar a una chica como ella en un sitio como ese.


Datos Extra
- Intenta siempre estar contenta para papá.
- Aunque Henry lo sepa, Elle, a veces, se despierta por la noche después de tener alguna pesadilla, pero logra volver a dormirse sin decir nada para no preocupar a papá.
- Le gusta bailar, pues se le da bastante bien.
- Le encanta usar guantes, bufandas, gorros y cualquier prenda de abrigo, sobretodo si es de lana.
- Suele hablar de mamá en momentos que no debería, y no se da cuenta hasta poco después que eso hiere a papá.
- Sueña con ser maestra como mamá.
- Le gusta jugar con los niños, pero prefiere rodearse de personas mayores.
- Siempre le gustó su tono de piel pálido.
- Le cuesta mantenerse seria.
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