Rachel N. Shorack M.

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Rachel N. Shorack M.

Mensaje por Rachel Shorack el Vie Jul 17, 2009 11:29 pm

Nombre
Rachel Noëlle Shorack Miller

Especie
Humanos.

Fecha de Nacimiento
31 de Octubre del año 2087.

Edad
22 años.

Lugar de Origen
Varsovia, Polonia.

Lugar de Residencia
Seattle, Estados Unidos.

Descripción Física
Imagen

Descripción Psíquica


Describir a Rachel, en este aspecto en particular, resulta ser bastante complicado. Y es que a pesar de ser una chica joven, a punto de graduarse de Periodista y con todo el dinero que pueda pensar, ella prefiere la tranquilidad que una buena noche de lectura puede brindar. Disfruta de paseos tranquilos en la playa o de asistir a reuniones familiares en casa de sus abuelos en Nueva York.

No es amante de las fiestas, el ruido y los escándalos. Es bastante tranquila y su mirada refleja (en gran parte) la tristeza que ha acumulado a lo largo de sus veintidós años. No suele sonreír con mucha frecuencia y por eso muchas personas han llegado a pensar en ella como una amargada, pero como aspecto importante y que también merece ser destacado, hay que decir que le da realmente igual lo que otros puedan pensar de ellas. No es de las que se detiene a armar un drama porque a alguien le cae mal y tampoco llora porque una persona le dijo que era una amargada. Ella no es de esas, simplemente porque ha aprendido que en la vida hay cosas mucho más importantes de las que ocuparse, que de qué dirán.

Puede ser bastante retraída y no es de esas que sociabilizan con facilidad. Por el contrario, le cuesta mucho hacer amigos, principalmente porque no le gusta hablar de ella, de sus cosas y de su vida… muchísimo menos de sus sentimientos. Hace muchísimo tiempo que no se permite llorar, porque le molesta demostrar debilidad ante otros y ante ella misma y cuando algo llega a afectarla, es de las que prefiere desviar sus pensamientos y centrarlos en las líneas que debe escribir para la columna semanal que tiene en el periódico o sentarse a leer un libro. No se detiene a pensar en el dolor, porque sencillamente, le tiene miedo.

Le teme también a la soledad y ha sido este temor el que más la ha agobiado desde que tiene uso de razón y que se vio fortalecido gracias a dos acontecimientos importantes en su vida, que definitivamente la marcaron para siempre.


Ocupación
Actualmente estudia Periodismo en la Universidad de Seattle. Tiene una columna dominical en el periódico de Forks.

Familia

Adrian Shorack (Padre): Fallecido.
Kathleen Miller (Madre): Fallecida.
Mildred y Andrew Shorack (Abuelos paternos): Residen en la ciudad de Nueva York.
Marietta y Bart Miller (Abuelos maternos): Bart reside en Ohio. Su esposa Marietta falleció hace algunos años.
Mathew y Anthony Shorack (Tíos): Anthony vive en San Francisco y Matthew en Varsovia.

Historia Personal


Hija de un matrimonio conformado por un escritor polaco y una psicóloga y actriz americana, Rachel Noëlle Shorack Miller, nació en Varsovia (Polonia) el treinta y uno de octubre del año dos mil ochenta y siete y con sólo dos años de edad tuvo que aprender a vivir sin su padre, pues un evento del destino lo alejó de ella y de su madre, quien se vio obligada a emprender un camino sin su tan adorado Adrian, al que había conocido en Polonia, luego de que sus méritos como actriz de teatro la llevaran a aquel país europeo a la edad de veinte años.

¿Qué si conozco la historia de la pareja? Es algo evidente, la conozco casi tan bien como si me perteneciera, pero realmente lo que nos ha traído aquí es la historia de su hija, de su pequeña Rachel. Lo que sucede, es que para poder narrar la vida de la consentida de la casa, primero tengo que contar cómo y por qué se vio obligad a separarse de su padre contando con dos años de edad, solamente.

¿Qué tal si les hablo un poco de Adrian Shorack? Sí, de ese joven escritor, lleno de sueños, el menor de los hijos de un matrimonio polaco que era reconocido en el país como uno de los más adinerados y que tenía un único mejor amigo: Matthias Brown.

No es necesario contar toda su historia, de modo que lo mejor es trasladarnos hasta el día en el que su pequeña hija cumplía dos años de edad. Es tarde de septiembre en la que al volver de la editorial encargada de publicar sus libros en América se vio atrapado en medio de una, peligrosa, línea de fuego: dos ladrones enfrentados, dos armas bien cargadas y una bala justo en medio del pecho de un joven y prometedor Adrian Shorack.

Si quieren un resumen detallado de lo que sucedió después, me temo que tendrán que preguntárselo a Rachel, yo sólo me limito a comentar los datos más importantes, y el más relevante de todos tiene que ver con Matthias Brown: ¿Recuerdan al mejor amigo de Adrian? Matthias, el joven que conoció cuando tenía apenas dieciséis años y que fue mucho más que un amigo para él, si alguien le preguntaba a cualquiera de los dos el nombre completo de cada uno de sus hermanos, era totalmente imposible que en la lista de Adrian faltara Mathias y que en la lista de Matthias faltara Adrian. Así que no parecería raro que uno pudiera dar la vida por el otro.

Pues, digamos que dar la vida no fue precisamente lo que Matthias hizo. Es algo complicado de explicar si son de aquellos que aman los detalles, pero, realmente eso sería irme mucho por las ramas, digamos que me limitaré solamente a decirles que Matthias Brown era ya un joven vampiro de veintiséis años el día que hirieron mortalmente a su mejor amigo y hermano Adrian Shorack. Y debo decir que, después de sus familiares quién más sufrió con aquel accidente fue el, eternamente joven, Matthias quien para salvar de la muerte a su joven amigo Adrian Shorack tuvo que convertirlo en vampiro también.

Así que aquí los tenemos, un hombre de eternos veinticuatro años y una chica de tan sólo veintidós, que tuvieron que ser separados de manera inesperada el día del cumpleaños de su única hija. Una niña que pasó a ser de inmediato el centro de la vida de la joven americana que tuvo que dejar a un lado el dolor y poner lo mejor de sí para hacer de aquella pequeñita, una mujer de provecho.

De una u otra forma, es importante que sepan que Rachel creció rodeada del más puro amor familiar, siendo la consentida de sus abuelos y de sus tíos mayores, quienes siempre se dedicaron a cuidarla como sólo un padre lo haría. En cierto punto, ellos querían hacerle sentir a Rachel, que su padre siempre estaría con ella, aunque fuera a través de sus hermanos.

Y todo marchó bien durante tres años, la vida de Kathleen estaba únicamente dedicada al cuidado de su hija y a mantener el recuerdo de su esposo vivo en la memoria de la pequeña. Tres interminables años en los que se dedicaba a sonreír durante el día, para luego derrumbarse y llorar durante la noche, por no poder superar la muerte de su marido.

Tres años en los que Adrian Shorack pudo controlar sus instintos para así convertirse con éxito en un vampiro vegetariano y tener la seguridad de poder volver a casa y encontrarse nuevamente con las dos mujeres de su vida… vamos, de toda su existencia.

Fue una tarde de Julio, mientras Rachel jugaba en el jardín de su casa junto a sus tíos Matthew y Anthony, que el lujoso auto se aparcó frente a ellos. En un principio ni sus tíos ni la propia pequeña hicieron otra cosa aparte de ver el coche, pues vivían en una zona privada en la que todos se conocían y, hasta ahora, ninguno de los vecinos había “presentado a la sociedad” un auto como aquel.

El menor de los hermanos, Anthony, tomó a Rachel en sus brazos y comenzó a caminar hacia la casa, intentando protegerla de aquel extraño. Pero fue precisamente aquel “extraño” quien se dirigió a ellos e interceptó a su hermano menor, mientras que un segundo se encargaba de mantener alejado a Matthew de toda aquella situación. En ese momento, ninguno supo cómo reaccionar, sobre todas las cosas porque estaban preparados para enfrentarse a ladrones, pero nunca para encontrarse frente a frente con Adrian Shorack y Matthias Brown.

Un Adrian Shorack extremadamente pálido, de ojos dorados y movimientos gráciles y rápidos. Una imagen muy distinta a la del Adrian Shorack que habían conocido durante veinticuatro años.

La primera en reconocerlo (quizá de manera inconsciente) fue Rachel, quien no dudó un minuto antes de extender los brazos hacia su padre y pedirle a su tío que la dejara ir con él. Anthony se negó, pero ante la insistencia de la pequeña, tuvo que entregarla a los brazos de Adrian, al que todos creían muerto… pues todo indicaba que era así.

A excepción, claro, del hecho de tenerlo frente a ellos en aquel instante.

Pero realmente (y me toca repetirlo, lo lamento), la historia de Adrian no es lo que nos tiene aquí, se supone que si están leyendo esto, es porque están interesados en la historia de su hija. Pero, deben admitir que dejar el asunto de Adrian hasta aquí, es hasta cierto punto una falta de respeto para todos, así que haré un esfuerzo y no me extenderé. Sólo les diré lo importante.

-¿La muerte de Adrian? Un muy buen montaje de parte de Matthias Brown. De cualquier manera, para la policía y los familiares, el rostro había quedado irreconocible, por eso nunca se pudo ver quién era el ocupante real de aquel ataúd.

-¿Sus tres años de ausencia? El tiempo que necesitó para adaptarse a su nuevo estilo de vida. Que tiene mucho que ver con la siguiente pregunta…

-¿Su dieta? Indudablemente vegetariana.

Y eso fue lo que provocó, que años después, Adrian Shorack y su esposa, murieran en manos de un grupo de… bueno, eso no importa ahora, tampoco les diré el final de la historia.

Lo importante es saber que luego de cinco meses de dudas y explicaciones, Kathleen decidió darle una nueva oportunidad a su marido, porque eso no había cambiado en lo absoluto, ella seguía viéndolo como su marido, como su Adrian, como el padre de su hija. Y fue precisamente eso lo que permitió que ella continuara a su lado.

Muy bien, hasta aquí tenemos una historia, hasta cierto punto, agradable… podría decirse que incluso es feliz, claro que, con sus contadas excepciones, como la partida de su “tío” Matthias a África y la muerte de su abuela materna. Además de la discusión que hubo entre Adrian y Matthew por la falta de argumentos válidos que explicaran su ausencia durante aquellos cinco años.

Esa y otras razones (que realmente le pertenecieron a Kathleen y a Adrian) impulsaron al matrimonio Shorack Miller a realizar un cambio que beneficiaría enormemente a la pequeña Rachel: decidieron marcharse a América, para reunirse, definitivamente, con los padres de Kathleen, quienes se habían negado rotundamente a vivir en Varsovia.

Rachel contaba con seis años cuando piso la ciudad de Nueva York por primera vez y no fue hasta que la pequeña cumplió doce que sus padres decidieron mudarse a Ohio. En ese lugar las cosas eran mucho más tranquilas y Rachel crecería en un mejor ambiente.

Pero, cuando la familia llevaba ya casi cuatro años viviendo en Ohio cuando un acontecimiento marcó la vida de la consentida de la familia… una noche, mientras ella y sus padres volvían de un tranquilo viaje al centro de la capital del país, un grupo, algo grande de “Aparentes personas” entraban a su casa en, y esperaban a que la feliz familia abriera la puerta. Cuando eso sucedió y la familia Shorack los miró frente a frente, Rachel sólo tuvo tiempo de cumplir la única orden que su padre le había dado: ¡Corre y ve a casa de tus abuelos!

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Re: Rachel N. Shorack M.

Mensaje por Rachel Shorack el Vie Jul 17, 2009 11:29 pm

***


Al día siguiente, cuando la chica volvió a su casa (vale aclarar que no fue precisamente a la casa de sus abuelos, pero eso es algo de lo que no hablaré por ahora) sólo pudo encontrar una cosa: Destrucción. La casa estaba completamente destruida, había vidrios rotos por doquier, los muebles destrozados, las paredes sucias y un sinfín de cosas más que, sólo hacían pensar a cualquiera que entrara al lugar, que allí se había desatado una batalla descomunal.

Pero aquella era un simple detalle si se comparaba con lo que le esperaba en el jardín, al salir a ese lugar de la casa, supo que su vida nunca más volvería a ser la misma… allí estaban los cuerpos de los que, sin duda alguna, eran sus padres… ardiendo en medio de una hoguera, como si se tratara de una fogata en el medio de la playa.

El resto, es mucho más complicado de contar que esto, así que creo que es mejor dejarlo hasta allí, al menos por ahora. Lo que sí es importante y ha sido el segundo evento que marcó para siempre la vida de Rachel. Todo sucedió en Holanda, hace más de un año durante uno de los tantos viajes que realizó la joven para tratar de liberarse del estigma de la muerte de sus padres. Una tarde, sin siquiera esperarlo, su auto la dejó varada en medio de una carretera, justo en el momento en que una tormenta se desataba sobre el lugar.

De no haber sido por la ayuda de un joven desinteresado, la chica aún continuara en medio de aquella carretera, exagerando o no, es una manera de decirlo, espero que no lo tomen de forma literal. La cosa es que ese fue el pretexto exacto para que aquellas dos almas se encontraran y no quisieran separarse nunca más.

Desde ese día la chica de ojos azules no pudo dejar de pensar en aquel joven de mirada profunda, no pudo evitar que su corazón latiera desesperado cada vez que pensaba en él y que sus piernas temblaran al encontrarlo. Sus corazones se llamaban, cada uno gritaba el nombre del otro y era imposible que ellos se negaran a escucharlos.

Pero había un problema: Christian Woods era un licántropo y eso complicaba las cosas pues, la identidad de los asesinos de sus padres fueron siempre un misterio, pero lo único que siempre estuvo claro para ella fue la especie a la que pertenecían… y es que, valiéndose de alguna que otra ayuda brindada por viejos amigos de la familia, la chica pudo llegar a la conclusión de que los que acabaron con la vida de sus padres no fueron más que un grupo de licántropos, y desde ese día se juró a sí misma, recorrer el mundo entero si era necesario, con la única finalidad de encontrarlos y acabar con ellos. De modo que salir con un licántropo sólo podía ser una equivocación.

Ahora bien ¿qué hacer cuando el corazón se niega a entender razones? ¿Cómo actuar cuando no es la conciencia la que decide? ¿Queda alguna otra opción más que la de dejarse llevar y entregarse al amor? ¿Realmente? Ninguna. Y eso fue lo único que bastó para que la joven Shorack corriera a los brazos de Christian y aceptar que de verdad lo amaba. Sin que importara nada más que lo que dictaba su corazón.

Su relación duró algunos meses, que fueron los más felices de la vida de Rachel luego de la muerte de sus padres. Pero ella no podía negar que necesitaba salir de Holanda, no se sentía bien allí, aquel no era su lugar y, a pesar de tener a Christian a su lado y amarlo por sobre todas las cosas, no podía pasar por alto que estaba conviviendo con demasiados licántropos para su gusto. Se sentía agobiada y el recuerdo de sus padres no le permitía ser completamente feliz. Por eso tomó la decisión más difícil que había tomado hasta el momento: dejar Holanda y con ella a Christian.

La despedida se dio durante una mañana lluviosa y desde ese momento, Rachel se negó completamente al amor. Pensaba que, aun cuando Christian rehiciera su vida, ella no podría querer a alguien más como lo quería a él. Porque lo amaba, por Dios que lo hacía y con todo su ser, lo amaba en cuerpo y alma… y eso nadie lo iba a cambiar.

Pero de cualquier forma, tenía un destino decidido. Cinco años después de la muerte de sus padres, Rachel había logrado reunir el valor suficiente para emprender un verdadero camino por su propia cuenta. No fue tan complicado tomar una decisión al ubicarse en un mapa y con alguna que otra visita a varias páginas de Internet poder lograr el lugar ideal: Forks era, sin duda, el mejor lugar al que podía ir. Por eso no le costó tanto adaptarse al lugar y se puede decir que llegó a sentirse completamente a gusto, por esa razón, siente que es prácticamente imposible que se marche de allí, al menos en un largo tiempo.

Datos Extra


-Rachel odia profundamente a los licántropos y a los vampiros, a la primera especie, por razones obvias: ella cree que un grupo de licántropos acabó con la vida de sus padres. Y a la segunda porque siempre ha deseado ser una chica completamente normal, es simple y sencillo: siempre ha odiado que su padre muriera por el simple hecho de ser uno de ellos.

-No es muy buena para iniciar conversaciones, prefiere quedarse en silencio a tener que guiar una charla.

-Tampoco es de esas que confía mucho en la gente. Inclusive, algunas veces puede llegar a parecer fría, distante y hasta cruel, pero en el fondo sí es una buena persona, sólo que bastante desconfiada.

-Es obvio que conoce sobre la existencia de vampiros y licántropos, pero no llega a ser una experta en el tema y tampoco tiene pensado destruirlos, su manera de pensar se centra en afirmar que mientras más lejos esté de ellos, mucho mejor.

-A lo largo de los años se ha dedicado a estudiar Periodismo y a llegar a Forks sólo le quedaban unas cuantas materias para terminar la carrera, por eso se matriculó en la Universidad de Port Angeles y allí espera graduarse como periodista.

-Con respecto a ese punto, hay que aclarar que tiene una columna en el periódico de Forks, se publica cada domingo.

-Conduce un Volkswagen Beetle en color azul, fue regalo de su “tío” Matthias y lo recibió al segundo mes de vivir en el pueblo. Hasta el momento no comprende cómo el vampiro pudo dar con ella.

-Tiene una esclava de plata y la usa en la mano derecha, de ella penden dos dijes: Una R y una C, no hace falta explicar mucho para saber que van por Rachel y Christian ¿cierto?

-Lleva consigo una sencilla cadena de plata que, como dije, tiene el anillo de matrimonio de su madre, la única pertenencia de ella que pudo recuperar luego de su muerte.

-Suele levantarse cada mañana antes del amanecer, para salir a trotar o andar en bicicleta.

-Le encanta leer y es fanática del chocolate caliente, para ella no puede haber una mejor tarde que aquella en la que puede sentarse a leer en el porche de su casa acompañada por una taza de café y con una banda sonora producida por el sonido de la lluvia.

-Una de sus mejores amigas es Maxine Mancini. Su madre, Lyla Thorne y la madre de Rachel, se conocieron durante sus años de la Universidad y siempre mantuvieron una muy linda amistad, amistad que transmitieron a sus hijas y permitió que ambas chicas crecieran manteniendo una amistad bastante sólida.

-No tiene teléfono celular, pero sí una Notebook y la utiliza en muy contadas ocasiones, sólo para enviarle correos electrónicos a sus familiares.

-Es amante de la natación.

-Tiene planeado escribir un libro.

-En su Ipod tiene toda la discografía de sus dos grupos favoritos: Snow Patrol y Dishwalla.


***



Ya casi termino, sólo me queda responder a una pregunta, que al menos uno de ustedes ha de estar formulándose: ¿Quién se supone que soy yo?

Puedo tener innumerables nombres, pero les daré a elegir entre unos pocos: para ustedes puedo ser una simple conciencia, para otros algo así como una voz interior, para alguna persona debo ser algo parecido a un alter ego, pero para todos debo ser la única persona que conoce la historia de Rachel Shorack desde el día en que nació hasta el día en que llegó a Forks, y seré la encargada de contar todas y cada una de sus vivencias en el pueblo… así que, otros también pueden conocerme como una simple narradora omnisciente. De una u otra forma estaré encantada de hacerles saber cada detalle que crea conveniente contar hermosa chica de ojos azules.

Por ahora es todo… sólo me resta decirles que nunca había estado tan ansiosa de conocer la historia de alguien como de conocer la misma historia de Rach (¿Olvidé mencionarlo? Es su apodo favorito) desde el mismo momento en que ponga un pie en el noble pueblo de Forks.

Rachel Shorack

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